15 de agosto de 2016

Reseña Combat leather glove pattern for Viking reenactment.

Uno de los principales problemas en el mundo de la recreación altomedieval, y especialmente de la vikinga, es la carencia de referentes históricos y arqueológicos sobre guantes acorazados que hubieran servido como protección para las manos en batalla. Sin embargo, debido al alto riesgo que sufren estas partes del cuerpo en los combates, es ineludible hacer una excepción de rigurosidad histórica en beneficio de la seguridad de los guerreros.

Con base en esta necesidad, varias tiendas y recreadores han desarrollado diversas opciones de guantes acorazados utilizando diferentes técnicas y materiales, como cuero endurecido, acolchados y plásticos modernos. Otros, además, han incorporado protecciones de otros deportes y disciplinas, como guantes de HEMA (Historical European Martial Arts), hockey, y lacrosse.

Aunque se ha avanzado bastante en este ámbito, siguen existiendo diferentes dificultades en el diseño de guantes, pues ninguno ha logrado satisfacer 100% a los guerreros debido a que cuentan con algunos errores como falta de protección en ciertas partes, poca movilidad, estética no acorde con la recreación, entre otras. Sin embargo, se han desarrollado modelos que permiten un combate bastante seguro y que minimizan casi por completo el daño en las manos.

Aun así, para el caso de los recreadores latinoamericanos, el principal problema radica en la lejanía existente con los productores, así como en el elevado precio que tienen sus productos, debido principalmente al aumento del valor de las divisas extranjeras con respecto a las nuestras (sin contar los envíos que pueden resultar muy caros). Este factor, sumado al descuido de muchos combatientes, resulta en lesiones bastante serias que pueden llegar a impedir que una persona pueda luchar de nuevo.

La presente reseña versará sobre el modelo conocido como “Combat leather glove pattern for Viking reenactment”, desarrollado por un recreador danés (de quien no conozco su nombre), y que muy amablemente subió sus patrones y un tutorial de cómo fabricarlos en su página de Facebook: https://www.facebook.com/Combatleatherglovepattern

Guante (sin terminar) fabricado por uno de los miembros de Skald - Recreación Hístorica Vikinga
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Fabricación
La principal ventaja que ofrece este guante es la facilidad para construirlo, pues no se necesitan herramientas especializadas, ni tampoco mucha experiencia en trabajo con cuero. Además, los materiales resultan bastante económicos (en pesos colombianos, el precio de estos es aproximadamente de $45.000 = $15 USD), y fáciles de conseguir. Lo necesario es una pequeña pieza de cuero de 4-5 mm de grosor (en Colombia se conoce como “cuello”) en la que quepan todos los patrones, un pedazo de neopreno para acolchar (puede utilizarse goma eva), un guante de trabajo (que sea suave y flexible), e hilo encerado para asegurarse de que las costuras queden bien apretadas. En cuanto herramientas, bastará con un punzón o sacabocados, bisturí y agujas (aunque pueden utilizarse otras para un trabajo más fácil y pulido, como por ejemplo alguna de desbaste de bordes o para marcar canaletas para coser).

No hace falta sino seguir las instrucciones de la página para fabricar el guante. Sin embargo, pueden hacerse algunas modificaciones personales para un cambio de estética, o para mayor comodidad. En mi caso, por ejemplo, realicé algunas costuras diferentes para fijar los refuerzos de los dedos, así como para unir el guante de trabajo al cuero. Además, no consideré necesario tener que coser la goma eva, pues con una buena pega es más que suficiente (mi guante tiene cerca de 2 años y no se ha despegado ni un poco).

En términos generales, la fabricación es bastante sencilla. El único paso que tal vez sea un poco tedioso es la costura de los refuerzos del dorso de la mano, pues a veces puede desviarse un poco el agujero por donde debe pasar el hilo. Sin embargo, no es nada que no se pueda solucionar fácilmente con un poco de paciencia.

Protección
El nivel de protección ofrecido por este modelo es bastante bueno. Además de proteger eficientemente el dorso de la mano y los dedos, cubre también los laterales del meñique, índice y pulgar. Es importante anotar que las costuras que unen la punta de los dedos del guante de trabajo al cuero deben estar muy bien ubicadas para evitar que los dedos asomen por fuera de la zona protegida.

Este guante puede absorber golpes de gran impacto sin comprometer la seguridad de la mano. En ocasiones he recibido golpes extremadamente fuertes directo a los dedos, y gracias al guante, éstos no han ocasionado nada más allá que una sensación de calambre.

La parte que cubre la muñeca debe ser hecha de un cuero resistente y no muy mórbido-maleable, pues de lo contrario, existe la posibilidad de que los golpes no se deflecten gracias a la forma cónica, sino que presionen el cuero hasta llegar a la muñeca.

Movilidad
Si se construyen debidamente, estos guantes tienen una muy buena movilidad. Pueden sujetarse bien las diferentes armas, e incluso se pueden realizar diferentes agarres con la espada. Sin embargo, no permiten un muy buen movimiento individual de cada dedo, por lo que imposibilita algunos agarres como en el que se pone el índice encima de la guarda, o traen problemas cuando se quiere señalar algo en el campo de batalla.

En ocasiones, debido a que el guante es algo grande, puede resultar un poco incómodo para sujetar espadas que tengan una empuñadura corta.

Aun así, centrando mi atención en el combate vikingo, este diseño resulta perfecto para las armas utilizadas. El principal problema surge cuando se desean implementar para otro tipo de espadas, como roperas o espadas a dos manos.

Guante fabricado por Marian Jama Ejbjerg
Diseño y estética
Al estar fabricado casi enteramente de cuero, el guante está pensado para confundirse con la estética de la época y evitar así parecer un elemento extraño dentro del conjunto del traje del recreador. Debe recordarse que, en caso de pintar el cuero, deben utilizarse tintes que concuerden con lo anterior (personalmente, recomiendo alguna tonalidad de marrón o color durazno).

Pueden realizarse algunas modificaciones a gusto de cada recreador en diferentes partes como los refuerzos o las costuras, para darle un toque más personalizado.

Ventajas:
- Excelente nivel de protección
- Estética acorde
- Fácil manufactura
- Precio económico

Desventajas:
- Son un poco grandes
- Cuando se comienza a usarlos son algo tiesos (aunque aflojan con el tiempo)
- Algunas costuras quedan expuestas y pueden reventarse con golpes (igualmente, son fáciles de arreglar)
- Los dedos no tienen mucha movilidad individual

Conclusión y consejos
En resumen, me parece que estos guantes cumplen con los estándares necesarios para la práctica de cualquier estilo de combate dentro de la recreación vikinga (western, eastern y huskarl), además de que son sumamente económicos y fáciles de fabricar. Fuera de esto, han resultado tener una vida útil bastante larga, pues los míos tienen ya casi 2 años y aún pueden resistir bastante tiempo. Además, han sido ya probados en varios afamados festivales europeos, como Moesgaard, Trelleborg y Wolin, mostrando siempre excelentes resultados.
Festival de Trelleborg. Fotografía por Simon Jorgensen
Festival de Moesgaard. Fotografía por Elle Bazola

Aconsejo a quien opte por fabricar este modelo, que una vez terminado, se ponga el guante, lo moje hasta que quede bien humectado (puede comprobarse hasta que el color del cuero se haga más oscuro), y comience a abrir y cerrar su mano (con el guante puesto). Esto ayudará a que el cuero afloje un poco y se acomode mejor a la forma de la mano de quien lo usa. Este proceso puede repetirse varias veces para aflojar más. Con el tiempo y el uso, se llegará a un nivel bastante cómodo. 

31 de julio de 2016

Jan Petersen

Una traducción más (autorizada). Esta vez, se trata de un corto artículo sobre el reconocido arqueólogo e historiador Jan Petersen, famoso por su tipología para espadas vikingas.



Disfrútenlo.

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Jan Petersen
Para el grupo Marobud. Escrito por Šimon Tesař.

A menudo escuchamos o leemos “… según Petersen…”, o “… tipología Petersen…”, pero muchas personas no saben quién fue realmente este Petersen. Esta es la razón por la que decidí escribir este artículo.

Jan Greve Thaulow Petersen nació el 20 de octubre de 1887 en Trondheim. Era hijo de Hans Henrik Petersen (1827 – 1906), rector del Colegio Catedral de Trondheim  (Trondheim katedralskole), y de Elisabeth Cæcilie Thaulow (1845 – 1901). En 1917 contrajo matrimonio con Gerda Holtermann. El hermano mayor de Jan, Theodor Petersen (1875 – 1952), fue un reconocido historiador y arqueólogo noruego.

Jan siguió el camino de su hermano, por lo cual estudió historia y arqueología. En 1914 obtuvo su grado universitario. Durante su vida, trabajó como asistente del Departamento Histórico-Cultural del Museo Stavanger (1914 – 1915), como curador del Museo de Historia Cultural de Oslo (Kulturhistorisk museum; 1915 – 1923), y como director del Museo Stavanger (1923 – 1958).

Cuando se encontraba trabajando en Oslo, Jan documentó una serie de artefactos descubiertos por G. Gustafson en un cementerio de Store-Dal, Skjeberg. Los resultados fueron publicados en el libro Gravplassen fra Store-Dal i Skjeberg (de la serie Norske Oldfunn, en 1916). En 1919, Jan publicó su disertación doctoral en arqueología, titulada De Norske Vikingesverd. Este trabajo, que presentaba tipologías comprensivas de las espadas vikingas y de otras armas de la Era Vikinga, sigue siendo una guía invaluable hasta el día de hoy. Jan Petersen no solo estaba interesado en armas, pues también público dos libros sobre joyería y herramientas vikingas.

Como director del Museo Stavanger, Petersen trató de popularizar la arqueología y la gestión de museos a una amplia audiencia. Su éxito fue evidente, pues el número de miembros asociados al museo incrementó a 1.415.

También se interesó por la investigación de asentamientos de la Era de Hierro en Rogaland. Durante treinta años exploró muchos de ellos en todo el distrito. Los resultados de los primeros diez años de trabajo se publicaron en el libro Gamle gardsanlegg i Rogaland. El resto de hallazgos se publicaron en varios volúmenes del anuario SMÅ (Stavanger Museums Årbok). También ayudó bastante en la conservación y renovación de la Abadía de Utstein (Utstein Kloster).


Jan Petersen es el segundo desde el lado derecho
Por su gran éxito, Jan Petersen llegó a ser un reconocido, famoso y respetado historiador y arqueólogo. Desde 1928 fue miembro de la Academia Noruega de Ciencia y Letras (Det Norske VidenskapsAkademi), como también, desde 1956, de la Asociación Sueca de Antigüedades (Svenska Forminnesföreningen). En 1948 fue galardonado con la entrada a la Real Orden Noruega de San Olaf (caballero de primera clase). Murió en Oslo el 3 marzo de 1967, a la edad de 79 años. 


Bibliografía:

Gravplassen fra Store-Dal i Skjeberg i Norske Oldfunn (1916). [El cementerio de Store-Dal en Skjeberg]

De Norske Vikingesverd (1919). [Las Espadas Vikingas Noruegas]

Vikingetidens smykker (1928). [Joyería Vikinga]

Gamle gårdsanlegg i Rogaland fra forhistorisk tid og middelalder (1933). [Asentamientos prehistóricos y medievales en Rogaland]

Vikingetidens redskaper (1951). [Herramientas Vikingas]

Fuentes:

Møllerop, O., Jan Petersen 1887-1967, en: Stavanger Museums Årbok, 1967, nr. 77, pp. 5–6. Disponible en: http://www.museumstavanger.no/Portals/48/Biblioteket/Aarbokartikler%201960-1969/1967%20Jan%20Petersen%201887-1967.pdf

Stalsberg, A., Jan Petersen, Systematikeren som la grunnen for studiet av vikingtidens våpen, smykker og redskaper, en: SPOR, 2013, nr. 2, pp. 38–39. Disponible en: https://www.ntnu.no/documents/10476/62052/SPOR++2-2013_lav.pdf/029c89b4-9591-4468-8248-12f5062286b0

Steenstrup, H., Jan Greve Thaulow Petersen, en: Hvem er Hvem?, Oslo 1930, p. 332.

Fuentes de las imágenes:




25 de julio de 2016

Hachas de dos manos (danesas)

A continuación, presento a ustedes otra traducción autorizada de un artículo publicado por Tomas Vlasaty acerca de la existencia, uso y características de las hachas de dos manos, comúnmente llamadas “hachas danesas”, durante la Alta Edad Media.

He decidido respetar la estructura original de los párrafos, así como el orden de las frases, por lo que puede que en algunas ocasiones la redacción y puntuación no parezca la mejor.
El artículo original se encuentra en: http://sagy.vikingove.cz/two-handed-axes/

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Hachas de dos manos

Introducción

Durante mi carrera como recreador (10 años aproximadamente), me he encontrado con las llamadas “hachas danesas”: hachas de dos manos usadas en las segundas líneas de los campos de batalla. Estas armas son muy populares y terroríficas al mismo tiempo. Sin embargo, la parte más problemática de combatir con este tipo de arma es el hecho de que los guerreros actuales tienden a implementar sus propias ideas sobre aquello que funciona en las batallas modernas, evitando ideas que, en su opinión, no son funcionales. De esta forma, el trasfondo histórico del arma se deja de lado cuando ésta es replicada y utilizada. Esto se debe, simplemente, a que las reglas modernas de combate son diferentes, y a que la evidencia histórica es desconocida o poco atractiva para muchos guerreros.

Existen muchos tipos de hachas temprano-medievales que pueden ser consideradas como “de dos manos”. Sin embargo, no existe una estricta línea divisoria entre las hachas de una y de dos manos, por lo que solo podemos juzgar por nuestro sentido común. Este corto repaso versará sobre dos tipos de hachas de dos manos predominantes utilizadas en Escandinavia. Esta vez dejaremos de lado las hachas del Báltico del tipo IV de Kirpičnikov (sin embargo, estas pueden ser añadidas en caso de interés). Soy totalmente consciente del hecho de que algunos recreadores y guerreros modernos estarán en desacuerdo con el resultado de este artículo. En tal caso, porfavor siéntanse libre de escribir sus comentarios en la parte de abajo y de presentar sus pruebas.

Arqueología

En este capítulo serán discutidos los temas de cabezas de hachas, cabos y métodos para encabar.

Cabeza de hacha (Petersen tipo M)
Tipología de hachas según Petersen

Cuando nos referimos a un “hacha danesa”, realmente hacemos referencia a las cabezas de hacha tipo M, según la tipología de Petersen. El tipo M fue introduce alrededor del 950, y fue tan popular que se utilizó desde Inglaterra a Rusia hasta el siglo XIII (Petersen 1919: 46–47). Esta tipología fue desarrollada a partir de modelos más antiguos de hachas escandinavas (como F, G, H), debido a la necesidad de hachas de guerra de mayor tamaño. Una de las razones para este cambio, puede ser asociada con el hecho de que las protecciones del equipamiento de guerra comenzaron a ser más utilizadas. Así pues, las hachas Petersen tipo M deben ser vistas como una reacción al uso de malla y cascos.

El tipo M de Petersen es descrito como una cabeza de hacha de hierro con orejetas en punta hacia cada lado, y con una hoja expandida, delgada (en ocasiones hasta de 2 mm) y con forma de cuña. Las hachas de este tipo halladas en Birka son de 20 - 22 cm de largo, 16 - 18 cm de ancho, y con un peso entre 385 - 770 gramos (Vlasatý 2016). Doce hachas de tipo M extraídas de tumbas danesas son de aproximadamente 13 - 24.6 cm de largo, y 10 - 21.7 cm de ancho (Pedersen 2014: 131–134, Lista de hallazgos 2). Las hachas rusas que pertenecen a esta tipología son de 17 - 22 cm de largo, 13 - 20 cm de ancho, y pesan entre 200 - 450 gramos (Kirpičnikov 1966: 39). Por su parte, las correspondientes a la región del Báltico miden 12.5 - 23.5 cm de largo, y 12 - 22.5 cm de ancho (Kazakevičius 1996: 233). El ejemplar más grande que conozco es el que proviene del río Támesis (ver aquí). Éste es de 24.4 cm de largo, 28 cm de ancho, y pesa 966 gramos. Debe tenerse en cuenta que el peso establecido para las hachas es parcial. Muchas de ellas están oxidadas, pero el peso original puede calcularse de la cantidad de material ferroso que permanece en las hachas hasta nuestros días. Por ejemplo, el hacha de Langeid (C58882/4; 20.7 cm de largo y 25.4 cm de ancho), pesa actualmente 550 gramos, aunque originalmente pesaba cerca de 800 gramos. Es importante mencionar que existen por lo menos tres fases en la evolución del tipo M. Las versiones más viejas son más pequeñas y con cuellos más estrechos, mientras que las más recientes son de mayor tamaño y mucho más masivas (ver el gráfico). El tipo M es a menudo confundido con el tipo L de Petersen, el cual fue desarrollado al mismo tiempo (Petersen 1919: 45–46). Dando una mirada general, el tipo L es más corto (aproximadamente 11 - 20.5 cm) y menos ancho (aproximadamente 6.5 - 17 cm). Sin embargo, otros ejemplares más grandes del tipo L (como el B 9694), pueden ser fácilmente confundidos debido a que tiene medidas similares al tipo M. Es cierto que la línea divisoria entre el tipo L y M es, en ocasiones, muy delgada (¡y artificial!), pero ambos tienen sus características específicas en lo que respecta a las proporciones de la hoja, el cuello y el ojo (como también de su simetría y grosor).

Debe mencionarse que “en el siglo X, en la parte norte de nuestro continente, especialmente después de la cristianización, el número de hachas en tumbas aumenta significativamente. A menudo, estas pertenecían a personas de baja posición social. A manera de regla-ley, eran el único equipamiento militar de los difuntos” (Kotowicz 2013: 51-52). Piotr Kotowicz (2011: 52), señalaba que las hachas se convirtieron, en aquella época, “en un símbolo de la profesión del guerrero”. Si bien es cierto que la mayoría de las cabezas de hachas han sido halladas sin ninguna otra arma en las tumbas, fui capaz de reunir por lo menos 19 tumbas escandinavas que contenían cabezas de hachas de tipo M junto con otro tipo de arma, o equipo para montar a caballo (ver la lista). La cabeza de lanza es el arma secundaria más común (13), seguida por el umbo (9), la espada (7), una segunda hacha (3), un cuchillo de combate (2), y flechas (2). En 11 de estas tumbas puede encontrarse equipo para montar a caballo. Es más, dos hachas de tipo M provenientes de Gotland fueron enterradas con hombres usando armaduras lamellar (Snäckgärde, SHM 484, ver este artículo). Por estas razones, tiendo a decir que las cabezas de hacha de tipo M son indicadores de alto estatus social, o por lo menos, de estatus de guerrero.

Una considerable cantidad de hachas tipo M se encuentran decoradas. Esta decoración (que a menudo consiste en una cruz) puede dividirse en cinco tipos:

1.      Ornamentos grabados. El hacha de Blichowo (Kotowicz 2013: 44, Fig. 4; ver aquí) tiene la parte trasera grabada con una cruz griega.
2.      Puntos perforados y surcos. Este tipo puede encontrarse en un hacha del río Támesis (Paulsen 1956: 87, Abb. 32; ver aquí). Pares de surcos verticales pueden (o podían) verse en hachas de Kongsgården (Rygh 558; C 3210; ver aquí) y Lednica (Sankiewicz – Wyrwa 2013: cat. no. 81; actualmente los surcos no pueden verse. Ver aquí).
3.      Incrustaciones. El hacha de Hultsjö (SHM 737; ver aquí) tiene ornamentos incrustados en plata (incluyendo una cruz). El mismo método puede verse en el hacha de Skensta (SHM 6814; Paulsen 1956: 112, Abb. 48; ver aquí). Tres famosas hachas de Finlandia tienen también incrustaciones de plata: Posio (KM 24379; Paulsen 1956: 116, Abb. 50, ver aquí), Humikkala (KM 8656:H47:5; Paulsen 1956: 117, Abb. 51; ver aquí) y Köyliö (Kotowicz 2013: 49, Fig. 9; ver aquí).
4.      Cubrimiento. La famosa hacha de Botnham (Ts 11937; ver aquí) está decorada con un ornamento en oro con estilo Ringerike. El soporte sobre el cual el oro fue martillado es todavía visible.
5.      El último tipo de decoración es bastante especial, y reúne las llamadas “hachas con cruces”, esto es, hachas con hojas decoradas en su interior con incisiones de cruces latinas (y en ocasiones, también con surcos). Existen 5 hallazgos escandinavos de este tipo, con hojas abiertas (la lista puede encontrarse aquí); todas ellas datadas de la segunda mitad del siglo X. Otro ejemplo proviene de la vecindad de Plock, Polonia (Kotowicz 2013: 51, Fig. 11; ver aquí).

Ejemplos de decoración. Desde la izquierda: hachas del Támesis, Skensta, Hultsjö, Borthamn y Närke. Tomado de Hjardar - Vike 2011: 163
Existen por lo menos dos hachas suecas (Nässja, SHM5237Tåby, SHM 6126) que demuestran la mezcla entre tradiciones orientales y escandinavas. Estas hachas tienen hojas de tipo M, pero en lugar de orejetas en punta, tienen una pieza en forma de huevo, o redonda (a los lados del ojo, para el cabo), y una parte trasera terminada en una sección circular o en forma de cruz-cuadrícula. Hachas como estas demuestran lo variable que fueron estas armas, en las que se combinaban dos elementos funcionales en una sola pieza.

Imágenes esquemáticas de ambos métodos
La cabeza de hacha podía fabricarse, por lo menos, con dos métodos. Al comienzo de ambos, había un lingote de hierro o un bloque soldado que contenía láminas de hierro de diferente calidad. Este material podía ser doblado sobre sí mismo varias veces para mejorar su calidad. Tras esto, se procedía a modelar el cuerpo del hacha. El primer método, el más sencillo, consistía en forjar la forma final aproximada, dividir la parte frontal, insertar una hoja de acero de alto carbono, y martillar el ojo para el tamaño del cabo. El segundo método trataba de forjar la forma básica del hacha con el lingote “abierto” (desenrollado), con forma simétrica o asimétrica –sin la necesidad de martillar el ojo para el cabo–, para luego soldar la parte frontal mediante la división de ésta y la introducción de una hoja de acero de alto carbono. En algunos ejemplares, la línea formada por la hoja insertada es bastante visible. En ambos casos de forjado, son necesarios algunos toques finales, como también la decoración, pulido, afilado, etc.

Un muy bien ejemplo del primero método puede verse en el siguiente video:

http://www.khm.uio.no/tema/fagomradene/konservering/langeid/video/langeid_oks_gjenfodes.mp4

Cabeza de hacha (tipo Lunow)

En mi reciente artículo, “Hachas de Birka (Axes from Birka)”, discutí acerca de un muy interesante tipo de hacha, el llamado tipo Lunow. Esta tipología se caracteriza por su masiva y larga hoja en forma de T. En ocasiones cuenta con cuatro orejetas en punta a cada lado de la cabeza y una pequeña parte trasera.

Distribución de las hachas tipo Lunow.
Tomado de Michalak - Kotowicz 2014: 112 Fig. 5.
Michalak y Kotowicz (2014: 112) registraron 22 hallazgos de este tipo, los cuales proceden de lo que hoy viene a ser Dinamarca, Alemania, Polonia, Rusia y Suecia. Parece ser que el foco de esta tipología estaba situado en la Gran Polonia, Brandenburgo y Pomerania. Pueden datarse entre el 940 - 1050 d.C., aproximadamente. Los tamaños varían entre los 13 - 21.4 cm x 13 - 29 cm. Los ejemplares más conocidos son los encontrados en Lunow, Brandenburg an der Havel, y Poznań-Dębiec. Sin embargo, existen 9 hallazgos realizados en Escandinavia (principalmente en Dinamarca), que incluyen hachas de Birka (SHM 35245:95), Haithabu (dos ejemplares), Over Hornbæk (tumba BPW), Rosenlund (tumba KR), Suderbys (SHM 11128), Lindholm Høje (tumba 2149), Ulbjerg, y Lund. Los hallazgos de Birka y Lund son bastante similares a los más conocidos de Polonia y Alemania. Todos ellos están decorados con incrustaciones de plata y cobre, y el resto consiste en hachas tipológicamente similares. Me gustaría sugerir que los hallazgos de Dolmer y Trelleborg deberían ser incluidos con el resto, pues hacen parte de la misma tradición. La lista completa de los hallazgos escandinavos, con sus medidas, puede encontrarse aquí. De manera similar a algunas hachas Petersen tipo M, la encontrada en Roselund fue hallada junto con una espada, una lanza, un umbo, estribos y espuelas. Podemos relacionar estas hachas con las llamadas taparøx, extrañas hachas eslavas mencionadas en las fuentes literarias.
Algunas hachas del tipo Lunow. 1 – Poznań-Dębiec (Luboń), Polonia; 2 – Brandenburg an der Havel, Alemania; 3 – Lunow, Alemania; 4 – Lund, Suecia; 5 – Birka, Suecia; 6 – Over Hornbæk, Dinamarca; 7 – Lindholm Høje, Dinamarca; 8 – Haithabu, Alemania; 9 – Suderbys, Gotland, Suecia; 10 – Rosenlund, Dinamarca.

Cabos

Las preguntas acerca de los cabos son problemáticas, pues no existen casi ejemplares completos de aquel período, y aquellos pocos que se conservan, no son muy bien conocidos. Comencemos con la longitud.

Sankiewicz y Wyrwa (2013: 7778) realizaron tal vez la lista más completa de cabos de hacha de comienzo, mediados y finales de la Edad Media europea. De este listado, y de algunos hallazgos que estos autores probablemente no conocían, surgen unos resultados bastante interesantes:

·         24 - 60 cm: 13 ejemplares (18.57%)
·         60 - 90 cm: 49 ejemplares (70%)
·         90+ cm: 8 ejemplares (11.43%)

El largo de 60 - 90 cm (principalmente 70 - 80 cm) es el más común, y tanto los autores mencionados, como otros muchos investigadores, consideran que esta medida es un estándar. Kirpičnikov (1966: 28) sugiere 80 cm como la longitud promedia. Del mismo modo, Mäntylä (2005: 110) aporta un largo de 70 - 90 cm, y Kotowicz (2008: 447) menciona que los cabos variaron entre los 60 y 80 cm. Todos están de acuerdo con la idea de que los cabos más largos que estas medidas deben ser considerados como de dos manos. En nuestro listado simplificado, existen 8 ejemplos con cabos más largos de 90 cm, los cuales provienen de Behren-Lübchin (94 cm; siglo XII), Lednica no. 85 (97 cm; 9501050 d.C.), Novyja Valosavičy (100 cm; finales del siglo X – comienzos del siglo XI), Lednica no. 84 (107.5 cm; siglo XI), Kirkkomäki (108 cm; siglo XI o XII), Pahošča (110 cm; fnales del siglo X – comienzos del siglo XI), Vorma (111 cm; siglo XIII), y Břeclav (115 cm; siglo IX o X, ver aquí). Es más, tres hachas Petersen tipo M encontradas en Lough Corrib, posiblemente tenían cabos más cortos, de alrededor de 80 cm, como también otras hachas halladas en el río Robe y Shannon (ver aquí). Como se mencionará en los capítulos siguientes, estas medidas parecen típicas de cabos de dos manos para hachas de guerra.
Algunas hachas con sus cabos: 1 – Vorma, 2 – Lednica (no. 84), 3 – Kirkkomäki, 4 – Lough Corrib.
Algunos cabos incluidos en la lista eran hechos a partir árboles jóvenes de diferentes formas y tamaño, pero los cabos con una longitud mayor a 90 cm eran hechos, sin excepción, dividiendo un leño bastante grande. Gracias a este método, los cabos eran (relativamente) derechos y resistentes. En la primavera y el verano del 2016, realicé una investigación acerca de las especies de madera que eran utilizadas para construir cabos durante la Edad Media europea (el resultado puede verse aquí – ¡esta investigación no está terminada!). El resultado mostró que una combinación de maderas resistentes y livianas que crecieran cerca del lugar en que se estaba, aportaba la calidad deseada para el material del cabo. Las especies perennifolias (aquellas que durante todo el año mantienen su follaje) eran raramente usadas (tan solo existe 1 ejemplo). Las especies más comunes eran carpe (61 ejemplos; 29.33%), maple (44 ejemplos; 21.15%), fresno (36 ejemplos; 17.31%), y roble (19 ejemplos; 9.13%). Teniendo en cuenta la forma del ojo, puede suponerse que la forma de los cabos era ovalada o ahuevada. Los fragmentos conservados lo comprueban.

Sección de cruz de fragmentos de cabos de hachas de
Lundehall y Langeid.
Los cabos de tres hachas Petersen tipo M provenientes de Lough Corrib son hechos de cerezo, como también el fragmento encontrado con el hacha tipo M de Langeid. El cabo de un hacha de Vorma fue fabricado de abeto. Los cabos de las hachas de Lednica son de carpe (no. 85) y maple (no. 84). Las especies de madera más comúnmente utilizadas para cabos de hachas en la Era Vikinga escandinava, fueron maple (6 ejemplos: 2 de Barshalder, 2 de Sønder Onsild, 1 de Grimstrup, 1 de Træhede), abedul (3 ejemplos: 2 de Oseberg, 1 de Sønder Onsild), aliso (1 ejemlo; Fyrkat), olmo (1 ejemplo; Nyrbo), haya (1 ejemplo; Haithabu), y cerezo (1 ejemplo; Langeid).

El único tipo de decoración en los cabos que hemos podido encontrar, es de metal. Existen tan solo dos tipos de decoración, incluyendo:

·         Regatones en la parte superior del cabo. El significado de este regatón es evidente, pues hace que el hacha sea firme en la parte más tensa, además de darle un toque espléndido.
o   Hechos de hierro. Un regatón de hierro fue hallado con una hacha Petersen tipo E, en Hemse (Hemse annex; SHM 5645; ver aquí), aunque ahora no se encuentra. Otro fue descubierto con un hacha Petersen tipo M en una tumba del siglo XI en Bilczewo, Polonia (ver aquí). Para más analogías polacas, rusas y húngaras de diferentes períodos, ver Kotowicz (2008: 451453).
o   Hechos de latón/bronce. Seis ejemplos de este tipo de decoración fueron encontrados en Noruega, (C 24243C 25583C 27132C 29866C 57235C 58882ver aquí). El regatón del hacha de Langeid está hecho de una platina rectangular de 0.5 mm de espesor. Esta platina está clavada al cabo con 12 clavos de latón (11 mm de largo, 2.5 mm de espesor). Debe mencionarse que una pequeña capa de madera debajo del regatón fue removida, por lo que no hay un paso visible entre la parte decorada y la que no lo está. Por lo menos dos regatones noruegos (C 27132C 29866) tienen cuatro puntas en la parte baja, asomándose bajo la cabeza del hacha. Otros seis ejemplos provienen de Gotland (SHM 484 Gr. 4, SHM 4815SHM 14855SHM 14885SHM 19273SHM 22297). También hay otros dos descubrimientos realizados en el río Támesis, uno de los cuales está decorado con bellos diseños y tiene 9 puntas en la parte baja (ver aquí). Otro ejemplo más de regatones de latón proviene de Klincovka, Kaliningrad Oblast (ver aquí. Estoy en deuda con Piotr Kotowicz por esta información). Existen por lo menos dos ejemplos de cabos decorados con una platina de bronce, provenientes de tumbas Latgalian del siglo X, en Lituania (ver aquí y aquí, Kotowicz 2008: 452–453).
o   Hechos de plata. Un muy buen ejemplo proviene de Kalihnovščina, norte de Rusia (ver aquí). El regatón está ubicado debajo de la cabeza del hacha, y termina en cuatro puntas con forma de cruz.
·         Un tope en la parte inferior del cabo. El único hallazgo con este tipo de decoración viene de Barshalder (SHM 27778: 11, ver aquí).
Esquema del hacha de Langeid. Hecho por Vegard Vike.

Encabando la cabeza del hacha

Existen dos métodos principales para encabar las cabezas de hacha. El primero consiste en introducir la cabeza desde abajo en un cabo cónico. Esta técnica podía combinarse con algo para asegurar el hacha, como cuero. El segundo método era introducir la cabeza desde la parte superior del cabo y asegurarla con una cuña de madera o metal, o con un clavo. Ambas técnicas fueron utilizadas en la Europa de la Era Vikinga. La primera puede verse en una de las hachas de Oseberg, así como en muchas de Lednica y Mikulčice. Debido a que la parte superior del cabo debe ser más gruesa (como los de las hachas del río Robe y el río Shannon), el primer método puede ser reconocido fácilmente. Las hachas decoradas con regatones en la parte superior, fueron encabas desde aquel extremo (superior), pero no se utilizaban cuñas. Aunque las cuñas no son muy comunes, pueden encontrarse algunas evidencias. Tres hachas de Lough Corrib estaban aseguradas con cuñas de madera. El hacha Petersen tipo M de Ballinderry Crannóg se aseguraba con una cuña de metal y un clavo metálico (ver aquí). Un hacha de Lednica (no. 102; Sankiewicz – Wyrwa 2013: 204205; ver aquí), está asegurada con una cuña de metal.

Vainas

En uno de mis artículos anteriores, ubiqué geográficamente todos los hallazgos de vainas de hacha de la Era Vikinga (ver aquí). Para sintetizar, existen 13 hallazgos de vainas de madera provenientes de Haithabu, 2 de Schleswig, y 2 de Dublín. Estos objetos pertenecen a dos tipos, y están hechos de sauce, tejo, roble, fresno, abeto y abedul. En nuestro contexto, el ejemplo más interesante proviene de Schleswig, en donde la vaina está decorada con dos imágenes de hachas de dos manos, una de ellas de estilo Petersen tipo M. No hay duda de que la función de estas vainas era proteger la hoja del óxido y abolladuras.
Reconstrucción de ambos tipos de vainas

Fuentes literarias

Las sagas y crónicas contienen algunos apartes de información que pueden ser útiles para comparar con el conocimiento proveniente de la arqueología. Lo que es más importante, es que podemos aprender cómo se llamaba, usaba y percibía a las hachas de dos manos.

En primer lugar, debemos mencionar que los antiguos nórdicos no utilizaban el nombre “hachas danesas”. Las hachas Petersen tipo M, junto con las F, hacían parte de un término mucho más amplio: breiðøx. Las fuentes literarias usan indistintamente algunos términos, por lo que es difícil decir con certeza cuándo un pasaje se refiere a un hacha de dos manos. Términos como þunnsleginn øx (“hacha martillada finamente”), háskeptr øx (“hacha de mango largo”), o simplemente “hacha grande”, son pequeñas pistas que pueden hacer referencia a hachas de dos manos. Demos un vistazo a la saga de los hermanos de sangre / jurados (saga Fóstbræðra), donde se encuentran pasajes típicos:

“Þorgeirr tenía un hacha ancha, un arma poderosa, con aristas y afilada, con la cual él había enviado a muchos hombres a cenar [al Valhalla].” (Capítulo 3).

“Bjarni forjó un hacha ancha para Þormóðr, según su voluntad. El hacha estaba martillada hasta el borde de corte, no tenía mella alguna y era extremadamente afilada.” (Capítulo 23).

Aun cuando el hacha de Þorgeirr era una poderosa hacha ancha, él la utilizaba como un arma de una mano para luchar (por ejemplo, capítulo 8). Como resultado, para estar seguro de que nos referimos a armas de dos manos, debemos seleccionar los pasajes sobre breiðøxar que se sostenían con ambas manos, no sin tener en cuenta los errores que pueden generarse, pues los guerreros, en caso de no tener escudos, utilizaban sus armas con ambas manos (ver por ejemplo, aquí). De esta forma, solo dos hachas de las sagas pueden ser llamadas de dos manos: Hel, el hacha de Óláfr Haraldsson (San Óláfr) y su hijo, Magnus el Bueno; y Rimmugýgr, el hacha de Skarphéðinn Njálsson.

Las fuentes literarias están lejos de ser descriptivas. Tan solo contienen información sobre cómo se llevaban y se peleaba con lo que podríamos denominar hachas de dos manos. Como puede evidenciarse, las hachas tienen nombres propios y pertenecen a personajes importantes. Esto corresponde con lo que pudo verse en las tumbas de guerreros y su decoración. Las hachas Petersen tipo M son indicadores de alto rango; un estatus similar al de “héroe”, “campeón”, o “guerrero profesional”. Sin duda alguna, las hachas de este tipo pertenecieron y fueron usadas por nobles y sus hirðir (“séquitos”).

Uno de los pasajes más interesantes de las antiguas fuentes nórdicas puede encontrarse en la saga de Magnus el Bueno (Magnús saga góða), en donde el rey Magnus, justo antes de la batalla de Hlýrskógheiðr (1043), tira a un lado su cota de malla y corre de frente hacia al enemigo, comenzando la batalla con su hacha de dos manos, Hel (la misma que había pertenecido a su padre). Considero que esta mención corresponde con episodios de batallas que incluían hachas de dos manos:

“Entonces el rey Magnús se puso de pie, ordenó que las trompetas de guerra sonasen, y en ese momento el ejército de Víndland avanzó hacia él desde el Sur, atravesando el río; por lo que el ejército del rey se levantó y marchó contra los paganos. El rey Magnús se despojó de su cota de malla, y tenía una camisa de seda roja sobre el resto de sus ropas, y también tenía en sus manos el hacha de guerra llamada Hel, la cual había pertenecido al rey Óláf. El rey Magnus corrió antes que todos sus hombres hacia el ejército enemigo, e instantáneamente, cortó con sus dos manos a todo hombre que vino contra él. Así lo dice Árnórr jarlaskáld:

‘El enérgico gobernante se abalanzó con su hacha ancha, y tiró a un lado su byrnie; un choque de espadas [BATALLA] se levantó alrededor del gobernante de Hǫrðar [REY NORUEGO = Magnús], mientras que el príncipe apretaba ambas manos alrededor del cabo, y el moldeador guardián de los cielos dividió la tierra; Hel destruía pálidas calaveras.’” (Capítulo 29).

Por lo menos dos fuentes inglesas hacen mención del “regalo de excusas” del earl Godwin de Wessex, entregado a Harðaknútr, el último rey danés de Inglaterra, en 1040. El regalo consistía en un navío con 80 guerreros equipados con hachas “danesas” doradas:

“Cada uno de ellos tenía un casco dorado en la cabeza, un hacha danesa en el hombro izquierdo, y una lanza en la mano derecha.” (William de Malmesbury: Gesta regum Anglorum, II, § 188)
“Además, cada uno de ellos tenía una cota de malla, un casco parcialmente dorado, una espada en la cintura con empuñadura dorada, y un hacha danesa decorada con oro y plata, colgando de su hombro izquierdo. En la mano izquierda, cada uno tenía un escudo, cuyos umbos y remaches era también dorados; y también tenían lanzas en sus manos derechas, las cuales son llamadas atagar en el idioma inglés.” (Florence de Worcester: The Chronicle)

Portadores de hachas de imágenes en piedra de
Tängelgårda I y Alskog Tjängvide I, Gotland.
Debe resaltarse que estas son las menciones más antiguas del término latín “hacha danesa” (securis Danica), junto con el pasaje de De Miraculis Sancti Eadmundi (capítulo 21), escrito por Hermannus el Archidiácono a finales del siglo XI (“Según la moda danesa, Osgod Clapa tenía brazaletes en ambas manos y una hacha dorada que colgaba de su hombro.”). Se suele aceptar (ver, por ejemplo, DeVries 1999: 217) que las hachas Petersen tipo M llegaron a Inglaterra durante la conquista de Knútr el Grande, y que las hachas de dos manos pudieron haber sido armas de sus tropas llamadas þingmenn. Esta unidad de élite sobrevivió hasta 1066, como puede evidenciarse en el tapiz de Bayeux y la poesía escáldica. En 1066, este tipo de tropas eran consideradas por los noruegos como oponentes bastante fuertes (ver Úlfr stallari: Lausavísa). DeVries (1999: 217) cree que los guerreros ingleses utilizaron hachas Petersen tipo M con mayor frecuencia que los escandinavos.            Sin embargo, el origen escandinavo de esta arma se mantenía presente al ser llamada “hacha danesa”. En su más grande obra, Historia de los ingleses (Historia Anglorum), Henry de Huntingdon, un historiador del siglo XII, mencionaba la popular historia del guerrero noruego que asesinó con su hacha a más de 40 ingleses durante la batalla de Stamford Bridge (1066):

“Aquí, un solo noruego, cuyo nombre debería haber sido preservado, se posicionó en el puente y asesinó a más de cuarenta ingleses con su hacha de guerra, el arma de su país, impidiendo el avance del ejército inglés hasta la novena hora. Finalmente, alguien vino en un bote debajo del puente y lo atravesó con una lanza a través de las grietas del piso”. (Historia Anglorum, VI, §27; trad. Forester 1853: 209)

La misma historia, pero con algunos detalles diferentes, puede encontrarse en la Crónica Anglosajona (versión C), y en las Hazañas de los Reyes de los Ingleses (Gesta regum Anglorum), escrita por William de Malmesbury (ver aquí). Aunque algunos aspectos son diferentes – en otras versiones no se menciona el hacha ni el número de oponentes abatidos. El noruego está equipado con una cota de malla, y su muerte es distinta – estos pasajes resultan pruebas importantes de la habilidad de los dueños de estas hachas. Debo agregar que la creencia popular de que el noruego era un berserkr es más un resultado de la creatividad moderna.

“Hachas danesas” aparecen varias veces en fuentes altomedievales, casi siempre relacionas con el rey Stephen de Inglaterra (batalla de Lincoln, 1141, donde supuestamente peleó con su hacha hasta que ésta se rompió) y Ricardo Corazón de León (batalla de Jaffa, 1192). Así mismo, se les menciona en antiguos romances franceses bajo el término hasche Danoise (“hacha danesa”).

Irlandeses equipados con hachas de dos manos.
Topographia Hibernica, Royal MS 13 B VIII, folio 28r.
Algo que resulta interesante es el hecho de que las fuentes literarias muestran cómo se cargaban estas hachas. Con relación a las “hachas danesas”, las fuentes inglesas en latín contienen las frases in humero dependente (“colgando del hombro”), in humero sinistro (“en el hombro izquierdo”) e in sinistro humero pendentem (“colgando en el hombro izquierdo”). En la antigua literatura nórdica, existe un paralelo con estas frases: hann hafði øxi um ǫxl (“él tenía el hacha colgada del hombro”). Una de las menciones de esta frase está conectada con Skarphéðinn Njálsson, dueño de una hacha de dos manos llamada Rimmugýgr (“Skarphéðinn estaba adelante. Tenía una capa azul, un escudo, y su hacha colgada en el hombro”. Saga de Njál, capítulo 92). La anterior cita de la crónica de Florence de Worcester, es también importante. Podemos ver que los guerreros tenían varias armas, incluyendo hachas colgadas, y que podían cambiar entre ellas. El diseño del dispositivo para colgar el hacha es desconocido. Para saber más sobre esto, se requiere experimentación. La imagen de la Hunnestad Monument muestra un guerrero con un hacha de dos manos sobre su hombro derecho. De manera similar, los guardaespaldas Varegos saludaban al emperador levantando sus hachas sobre el hombro derecho:

“Los guardaespaldas las sostenían en la mano derecha, con la hoja recostada sobre la muñeca izquierda. Cuando el Emperador llegaba, levantaban las hachas para apoyarlas sobre sus hombros derechos. En el día del nombre del Emperador, los Varegos lo saludaban y golpeaban sus hachas, las cuales emitían un sonido rítmico.” (Kotowicz 2013: 52).

Las hachas eslavas llamadas taparøxar (del eslavo topor, “hacha”, y el antiguo nórdico øx, “hacha”) son mencionadas algunas veces en las sagas y en la Crónica Anglosajona (versión A). En las sagas (Ljósvetninga sagaNjáls sagaVatnsdœla saga), aparecen como prestigiosos objetos de la élite noruego-islandesa. Su forma es desconocida, como también el largo de los cabos. Sin embargo, personalmente creo que podrían tratarse de hachas  de una mano tipo Lunow o de tipologías rusas (como los tipos Kirpičnikov I, II, III). Creo que la mejor referencia a una de estas hachas viene de la Ljósvetninga saga (capítulo 2), cuando aparece como un regalo para el jarl Hákon, el gobernante de Noruega en 970-995:

“El jarl [Hákon] le dijo [a Sǫlmundr] que primero debía entregar sus regalos; un sombrero ruso a Guðmundr el Poderoso, y una taparøx a Þorgeirr Ljósvetningagoði.

Réplica del hacha de Langeid, fabricada por
Vegard Vike y Anders Helseth Nilsson.
En las fuentes literarias, las cabezas de hacha y los cabos aparecen decorados frecuentemente. Ya hemos mencionado fuentes inglesas en las que las cabezas de hacha son doradas. Es interesante que en las sagas, las hachas decoradas con oro son referidas como regalos de gobernantes específicos (Haraldr hárfagri, jarl Hákon, Sigurðr Hloðvirsson, Haraldr harðráði) a importantes islandeses. Pareciese que estas menciones son algo así como una fórmula oral. Por ejemplo, tanto Þorkell, de la Vatnsdœla saga (capítulo 43), como Þorstein, de la Þorsteins saga Síðu-Hallssonar (capítulo 1), reciben de Sigurðr Hloðvirsson, jarl de Orkney, una øx gullrekna (“hacha dorada / hacha con incrustaciones de oro”). De manera similar, Brandr, de Brands þáttr ǫrva (capítulo 1), y Halli, de Sneglu-Halla þáttr (capítulo 10) poseen una øx gullrekna gracias al generoso Haraldr harðráði. Con esto quiero decir que la cantidad de menciones no es tan relevante, dado que reflejan características de una prosa islandesa altomedieval derivada de la oralidad. Si estudiamos este tipo de material para obtener información importante sobre las armas, debemos concentrarnos en qué partes de las armas están decoradas y cuál es el contexto. Para sintetizar, las sagas menciona cabezas de hachas decoradas con oro (gullrekinn y gullbúin), y cabos cubiertos con plata, o con envolturas (vaf) y platinas (spengðr) de hierro. El “cabo superior” (la parte que asoma encima de la cabeza) del hacha regalada a Sneglu-Halli, estaba decorada con “una gran bola de plata [silfrhólkr] con una piedra preciosa sobre ella” (Sneglu-Halla þáttr, capítulo 10). Podemos decir que el oro, la plata, y otros tipos de decoración, son mencionados como indicadores de gran riqueza y estatus, por lo que estos adornados regalos son una prueba del favor del rey, lo cual da importancia al receptor, al personaje de la historia, y a sus descendientes. 

Antes de avanzar al siguiente capítulo, debemos mencionar un último tema: el aterrador aspecto de las hachas. En la poesía, a diferencia de las espadas, las hachas llevan nombres de Nornas, mujeres troll, monstruos, etc. (por ejemplo Norn skjaldar, “la Norna del escudo”, o brynflagð, “la mujer troll de la cota de malla”, entre otros). Una de las referencias más ilustrativas que conozco proviene del Eiríkrflokkr (st. 7), de Halldórr ókristni, donde dice: “delgados monstruos de la tierra de Þriði [ÞRIÐI = ÓÐINN, TIERRA DE ÓÐINN = ESCUDO, MONSTRUOS DEL ESCUDO = HACHAS] abrían a la gente sus bocas de hierro”. En algunas fuentes, las hachas son a menudo sinónimos de temor, brutalidad y gran poder (“A pesar de que no seamos hombres de leyes, resolveremos este caso con las culatas de las hachas”, dice Þorsteinn en mi frase favorita de Vatnsdœla saga, capítulo 37). Nada inesperado, pues las hachas son armas y herramientas bastante destructoras, diseñadas para cortar, y que no pueden ser bloqueadas fácilmente. Por otra parte, el enfrentarse a estas letales armas es una de las cualidades del hombre valiente.


Representaciones (evidencia gráfica)

En este capítulo, dividí la evidencia gráfica en cuatro grupos de diferentes áreas y periodos. Solo se incluyeron aquellas hachas correspondientes a las Petersen tipo M. Los grupos son:

·         Tapiz de Bayeux: Contiene no menos de 20 hachas.































· Ilustraciones escandinavas: Contiene por lo menos 2 hachas.
                                

·  Otros (una ilustración bizantina). Contiene solo 1 imagen.












·   Ilustraciones altomedievales: 11 hachas fueron seleccionados para este grupo.






Para sintetizar, se incluyeron 34 hachas, de las cuales 33 son representadas junto con hombres. Podemos distinguir dos formas y funciones básicas:

1.      Hachas estándar con un largo que varía entre los 3 y 4 pies (91-122 cm). Sankiewicz y Wyrwa (2013: 76) sugieren una longitud aproximada de 3 pies y 6 pulgadas (107 cm). Por lo general, las hachas de este tipo son representadas en batalla. 28 de las hachas seleccionadas pertenecen a esta forma.
2.      Hachas por encima del estándar con cabos muy largos que alcanzan hasta la cabeza de quien las porta. Edge y Paddock (1988: 31) calculan una longitud de 4 a 5 pies (122-152 cm). El hacha mostrada en la placa bizantina de marfil parece ser incluso más larga. El contexto parece sugerir que éstas eran usadas como símbolos durante ceremonias. Estos símbolos son cruciales para resaltar a las personas más importantes en las obras de arte, por lo que su tamaño puede ser aumentado desproporcionalmente. Por otra parte, las cabezas de hacha no están alargadas, por lo que podemos asumir que, efectivamente, las hachas simbólicas tenían cabos largos. 6 de las hachas seleccionadas pertenecen a esta forma.

Las hachas del primer tipo parecen ser armas de reconocidos guerreros. Como regla, quienes manejan las hachas son personas altas. En 21 casos, los guerreros con hacha usan cota de malla (2 de ellos también gambesones). De manera similar, en 22 ocasiones, los guerreros llevan cascos. Junto con 28 hachas, también son representadas 10 espadas y 4 escudos, lo que comprueba las ideas mencionadas anteriormente (los guerreros podían llevar varías armas […] y podían cambiar entre ellas). Dos de los hombres de las ilustraciones son descritos como Leofwine Godwinson y el rey Stephen de Inglaterra. Por el contrario, cuatro hachas son mostradas en manos de hombres sin armadura, dos de los cuales parecen ser campesinos, no soldados.

Por lo menos en tres casos, las hachas de dos manos de la primera forma son representadas en manos de hombres que lideran el ataque o la defensa (en uno de los casos, el estandarte está justo atrás del líder). Las hachas parece haber sido armas muy buenas durante los asedios y para luchar contra la caballería. En uno de los ejemplos altomedievales, un hacha de dos manos es usada mientras se monta a caballo. En una de las escenas del tapiz de Bayeux, un hombre sostiene un escudo en la mano izquierda, una lanza en la derecha, y el hacha está colgando de su espalda, de manera similar a como ya se mencionó. Dos de los escudos representados están puestos sobre la espalda de sus portadores, y, aunque éstos no están siendo usados de manera activa, pueden otorgar algo de protección. En otro caso, un hombre pelea con un hacha de dos manos en una sola mano, en combinación con un escudo. Una de las hachas mostradas tiene su cabeza cortada por una espada.
Un considerable número de guerreros (12), sostienen el hacha con la mano izquierda adelante. Sin embargo, encontramos algunos con la mano derecha al frente (7). Es complicado decir si los artistas buscaban representar técnicas de combate real, o si el tema de la perspectiva del estilo artístico del período era más importante. Para evitar cualquier malentendido, podemos decir que los dueños de estas armas sabían utilizarlas de la manera más efectiva, y que posiblemente cambiaban el tipo de agarre para ganar ventaja.

Con respecto al segundo tipo de hachas de dos manos, podemos intentar mencionar todos los contextos de su uso. Harold Godwinson es mostrado sosteniendo su hacha durante un encuentro con los mensajeros del duque William. En dos casos, las hachas son usadas durante reuniones entre el rey Eduardo el Confesor y Harold Godwinson. Otras dos hachas se muestran cuando se ofrece la corona inglesa a Harold Godwinson. En todos los cinco casos del tapiz de Bayeux, las largas hachas de dos manos están conectadas con el poder gobernante inglés: el rey Eduardo el Confesor y Harold Godwinson. Probablemente, el autor del tapiz quería resaltar su nacionalidad y estatus representándolos con su arma típica (por el contrario, los normandos siempre aparecen con espadas como símbolos). Finalmente, la sexta hacha es representada en una pequeña placa bizantina de marfil, datada entre el siglo X y XI (ver aquí). La placa muestra un hombre en calzones sosteniendo un hacha con la mano derecha, y una espada (Petersen tipo X) en la izquierda. La cabeza del hacha parece tener un diseño similar a lo que previamente hemos llamado “hoja abierta”. En mi artículo, Hachas con cruces, concordé con Kotowicz (2008: 447-448, Nota 16), en que estas hachas estaban relacionadas con guardias varegos conocidos como pelekophori (“portadores de hachas”). Es probable que este tipo de hacha haya servido en ceremonias de saludo al Emperador, como ya se ha mencionado.

La mayoría de las hachas representadas de ambos tipos parecen ser encabadas desde arriba, pues los cabos son más delgados en la parte de abajo. Por lo menos tres imágenes (altomedievales) muestran hachas encabadas desde abajo. No hay decoraciones visibles en ninguna cabeza de hacha o cabo. El color de las cabezas puede ser interpretado de muchas maneras.

Una nota para los recreadores

Réplica de un hacha tipo M, fabricada por
Scott Roush
Claramente podemos ver que, originalmente, las hachas de dos manos eran usadas de una forma completamente diferente a como se hace hoy día. La diferencia más visible es el largo del cabo, lo que causaba la necesidad de pelear en primera línea sin protecciones para los miembros (guantes). Las versiones modernas de las hachas de dos manos están basadas en 6 de las mencionadas anteriormente, con cabos bastante largos, las cuales parecen, según su representación, que no eran usadas en combate. Tal interpretación representa ignorar la mayoría de las hachas (28) y la evidencia arqueológica. En un combate real, las hachas de dos manos requerían bastante espacio libre, por lo que debían los guerreros debían de ocupar posiciones en la primera línea o a los lados de la formación. Un hacha afilada es casi imparable, pues destruye escudos y cuerpos. El tener cabos más cortos, y el estar posicionados en primera línea, se debía compensar con el uso armaduras de calidad que redujeran el riesgo de heridas mortales. Sin embargo, no existen guantes de esta época que pudieran haber sido utilizados como protección contra armas afiladas. Desde mi experiencia, puedo decir que un hombre con un hacha de 110 cm tiene que moverse bastante para poder estar a salvo y ser efectivo. Si hablamos de un combate real, detenerse en frente de la línea enemiga es la peor de las ideas. La mejor opción es correr hacia delante y atacar. La combinación de un hacha de dos manos y un escudo colgando pasivamente en frente del guerrero (lo cual es una tendencia común hoy día), es inefectiva en combate real, pues el escudo puede ser penetrado con una lanza en cualquier momento, reduce la velocidad del guerrero, y no tiene ningún soporte en fuentes históricas (en el tapiz de Bayeux, los guerreros tienen escudos colgados en sus espaldas). Traer hachas de dos manos a la batalla siempre tiene un gran impacto en la moral de ambos lados. Como resultado, los guerreros con hachas de dos manos, líderes, y sus séquitos, hacían parte de la infantería de armadura pesada y de las tropas más habilidosas que existieron a finales de la Era Vikinga y en los campos de batalla de la Alta Edad Media.

Réplica de un hacha tipo M, fabricada
por Ronan Jehanno.
Para ser justos, las versiones modernas (con tamaños de hasta 2.5 m, siendo éste el más grande que haya visto) son armas perfectas para un estilo de lucha moderno y sus reglas. En “Eastern Style” [Estilo Oriental], las reglas dictan que se está “muerto” después de recibir un golpe válido en uno de las zonas cubiertas con armadura –sistema que es ilógico desde una perspectiva histórica–. Las largas hachas de dos manos son útiles para este propósito, así como para enganchar escudos y armas. Es por eso que debemos dibujar una muy clara línea que separe lo que es moderno de lo que es del período. Sin embargo, a la hora de hacer compromisos, tiendo a recomendar una longitud para el hacha que llegue hasta el pecho o la barbilla de quien la esté usando.

Espero que les haya gustado este artículo. En caso de cualquier pregunta u observación, porfavor contactarme o dejar un comentario abajo. Si desean aprender más y apoyar mi trabajo, porfavor, ayúdenme financiando mi proyecto en Patreon.

Bibliografía
Fuentes

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Hermannus The Archdeacon: Miracles of St. Edmund (De Miraculis Sancti Eadmundi) = Hermanni archidiaconi liber der miraculis sancti Eadmundi. Edited by Thomas Arnold. In: Memorials of St Edmund’s Abbey, vol. 1, London, 1890, 26-92. Online.

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The Saga of the People of Ljósavatn (Ljósvetninga saga) = Ljósvetninga saga. Edited by Benedikt Sveinsson, Reykjavík 1921. Online.

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The Saga of Þorsteinn Síðu-Hallssonar (Þorsteins saga Síðu-Hallssonar) = Þorsteins saga Síðu-Hallssonar. Ed. Jón Jóhannesson. In: Íslenzk fornrit XI, Reykjavík 1950. Icelandic version of the saga can be reached here.

The Tale of Brand the Generous (Brands þáttr ǫrva) = Brands þáttr ǫrva. Edited by Einar Ól. Sveinsson and Matthías Þórðarson. In: Íslenzk fornrit IV, Reykjavík 1935. Icelandic version of the story can be reached here.

The Tale of Sarcastic Halli (Sneglu-Halla þáttr) = Sneglu-Halla þáttr. Edited by Jónas Kristjánsson. In: Íslenzk fornrit IX, Reykjavík, 1956: 261–295. Icelandic version of the story can be reached here.

Literatura

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Ilustración del siglo XIV de un hacha de dos manos de Novgorod.
Tomado de Paulsen 1956: 99, Abb. 39.